Estudiantes, docentes y trabajadores de la Universidad del Valle llevan días preguntándose si es seguro volver a algunos de sus edificios. La universidad respondió con los resultados de las evaluaciones técnicas que adelanta desde el terremoto del 10 de agosto.
Según informó la institución, las inspecciones se realizan en las sedes de Cali, Buga y Buenaventura, luego de que estudiantes y trabajadores manifestaran preocupación por posibles afectaciones derivadas del sismo.
Los análisis, hasta ahora, no muestran daños estructurales
De acuerdo con Patricia Andrea Martos, ingeniera de materiales, jefe de la Sección de Salud Ocupacional y coordinadora del Sistema Comando de Incidentes de Univalle, los análisis realizados hasta el momento no han evidenciado daños estructurales en las edificaciones evaluadas.
Sin embargo, la funcionaria aclaró que el proceso continúa y que la clasificación de los inmuebles puede modificarse a medida que avanzan las visitas de inspección y los estudios especializados.
“Para esta evaluación, la universidad adoptó como referencia una guía técnica de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica. Los análisis realizados hasta el momento no han evidenciado daños estructurales en las instalaciones. La clasificación de los inmuebles en los niveles verde, amarillo, naranja y rojo es un mecanismo técnico que puede cambiar diariamente, dependiendo de las visitas de inspección y de los análisis especializados que se continúan realizando”, explicó Martos.
¿Qué significa que un edificio quede en naranja o rojo?
Es la pregunta que más inquieta a la comunidad universitaria. La universidad quiso despejarla directamente. Aclaró que un inmueble clasificado en naranja o rojo no significa necesariamente que exista un riesgo inminente de colapso.
Esas categorías indican, más bien, que el edificio requiere estudios adicionales. En algunos casos, el uso de equipos especializados para determinar con mayor precisión las condiciones de la estructura antes de autorizar de nuevo su ocupación.
La clasificación, según explicó Martos, permite establecer prioridades para las intervenciones y definir las acciones de reparación y mantenimiento que deberán adelantarse en cada inmueble.
El caso especial del Colegio Académico de Buga
Uno de los inmuebles que sigue bajo evaluación es el Colegio Académico de Buga. A diferencia de otras sedes, este edificio no es propiedad de la universidad, sino que Univalle lo ocupa bajo la modalidad de arrendamiento.
Por esa razón, la valoración de sus condiciones se adelanta de manera conjunta con el propietario del inmueble y con las autoridades locales de Buga. Así lo explicó la coordinadora del Sistema Comando de Incidentes.
¿Por qué hay espacios restringidos en los campus?
La universidad explicó que las restricciones de ingreso a algunos espacios responden, principalmente, a la necesidad de proteger la integridad de estudiantes, docentes, trabajadores y demás integrantes de la comunidad universitaria mientras continúan las evaluaciones y los trabajos técnicos.
¿Y ahora qué sigue?
Según la institución, los resultados obtenidos hasta ahora hacen parte de un proceso de recuperación que permitirá establecer prioridades para las labores de reparación y mantenimiento. La meta es definir las condiciones necesarias para avanzar hacia un retorno progresivo a las actividades presenciales, aunque la universidad no entregó una fecha concreta para ese regreso.
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