Juliana Guerrero y Verónica Guerrero presuntamente estructuraron un sistema de coimas para empresarios que buscaban acceder a millonarios contratos de diferentes carteras y Ministerios en los últimos dos años. La Revista Semana reveló chats, audios y consignaciones bancarias que así lo demostrarían. Según reporta ese medio, las hermanas Guerrero se ganaron la confianza de empresarios de Norte de Santander, Valle del Cauca, Cesar y Santander para ser sus intermediarias con el gobierno.
Las hermanas Guerrero crearon “peajes” para los empresarios, a cambio de su gestión para adjudicarles los contratos. Por ejemplo, según Semana, la primera cita con ambas cuesta un millón de pesos; exigen un anticipo de 200 millones de pesos para que Juliana Guerrero gestione ante el gobierno y cobran el 10% del valor de cada contrato adjudicado. Todos los hechos ocurrieron entre 2024 y 2025.
Juliana Guerrero vuelve a estar en el ojo público, en medio de situación judicial, en donde responde por su presunto título de pregrado falso.
Los hechos corruptos que ponen a las Guerrero en el centro
Sin tener contratos públicos, las Guerrero acumularon su poder en el gobierno. Con tarifas a empresarios, intervenían y presionaban ilegalmente en las decisiones de los Ministerios de Vivienda, Interior, Igualdad, Ambiente y otras entidades como Fondo Colombia en Paz y Fiduagraria. Inicialmente, usaron a David Trespalacios como recaudador de confianza para recibir plata de las coimas en efectivo y así evitar el rastro en sus cuentas bancarias. Pero las hermanas sospecharon que Trespalacios las robaba y comenzaron a recibir transferencias directas por Nequi. En chats de WhatsApp, Verónica admitió que la plata también era para “animar” a funcionarios a destrabar los proyectos.
El 5 de diciembre de 2024, Verónica se reunió con empresarios en Aguachica, Cesar, para negociar el proyecto de acueducto del Cesar el cual sería gestionado por el entonces viceministro de Agua y Saneamiento Básico, Edward Libreros. En octubre del 2025, el presidente Gustavo Petro los despidió en un consejo de ministros televisado por presuntamente frenar el nuevo régimen tarifario de aseo. Días después de esa reunión, se concreta la plata en efectivo: Trespalacios recibe 13 millones y Verónica confirma su gestión.
Así las cosas, entre diciembre de 2024 a enero del año pasado, un empresario les habría entregado 53 millones de pesos: 40 en efectivo y 13 consignados. Pero no solo en Vivienda. A finales de enero de 2025, Verónica acepta ser incluida en una nómina paralela de contratación de Fiduagraria a cambio de interceder ante la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, y el diputado de la región, Popo Barros, para contratos. Ese mismo año también se movieron en el Ministerio de Hacienda por la tardanza de los CDP, y participaron en el diseño de un decreto presidencial para descongelar fondos del Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Fonsecon) del Ministerio del Interior.
A mediados del año pasado, Verónica ofreció un contrato de La Guajira por más de 27 mil millones y tras el despido de Libreros, las hermanas Guerrero no cumplieron con la entrega de ningún contrato. Según empresarios, se habrían robado más de 600 millones de pesos. En un chat, un empresario le reclama a Juliana Guerrero 70 millones, pero no se los habría devuelto.
No es la primera vez que las Guerrero están en el ojo público
Las hermanas Guerrero han sido centro de discusión en el gobierno Petro por sus escándalos de presunta corrupción. En julio del año pasado, la Procuraduría Primera Distrital inspeccionó la sede de La Giralda, del Ministerio del Interior en Bogotá, tras la renuncia contra Juliana Guerrero por usar un avión de la Policía para viajar con su familia hacia Valledupar con fines personales.
Las hermanas Guerrero llegaron al gobierno vía el coronel (r) William Camargo, exjefe de seguridad del presidente Gustavo Petro. Según dijo Camargo, las conoció en 2022 durante la campaña presidencial cuando eran líderes estudiantiles. “Me llaman, yo le hablé al presidente de ellas y le pedí autorización para hablarle a algunos amigos y conocidos de ellas”. Juliana fue contratista en la Secretaría de Transparencia, secretaria privada de Armando Benedetti, secretaria de despacho y jefe de gabinete en el Ministerio del Interior. Su hoja de vida alcanzó a cargarse en Presidencia para ser viceministra de Juventudes, nombramiento que se cayó por denuncias de su presunto título falso. Verónica fue contratista en Colombia Compra Eficiente.
Juliana Guerrero, a juicio por supuesto título falso
El próximo 5 de agosto será la audiencia de acusación contra Juliana Guerrero y Luis Carlos Gutiérrez, entonces secretario de la Fundación San José, por fraude procesal y falsedad ideológica en documento público. En marzo, cuando fueron imputados, no aceptaron los cargos. Pero la Fiscalía radicó el escrito de acusación el pasado 26 de junio. Guerrero es investigada por presuntas irregularidades en la expedición de su título de contadora pública con el que buscó llegar a ser viceministra de Juventudes en el MinIgualdad.
A pesar de esto, el presidente Petro ha sido su férreo defensor. Dijo públicamente que “no se le ha comprobado que no estudió” y la llamó una “joven rebelde”.
Contexto: Juliana Guerrero enfrentará audiencia de acusación por títulos falsos.