Para cumplir gran parte de las promesas que Abelardo De La Espriella prometió en campaña, necesita del Congreso. Aunque el presidente electo señaló que puede gobernar por decretos y con otros métodos sin pasar por el legislativo, lo cierto es que necesita mantener gobernabilidad en esa corporación para tramitar varias iniciativas. Y a pesar de que se desmarcó de los partidos tradicionales, logró el apoyo de figuras y casas políticas con peso regional.
De La Espriella ya enfrentó su primera derrota en el Congreso tras no lograr poner a su ficha en la presidencia del Senado y cazar pelea con el Centro Democrático, la bancada de gobierno más grande que lo acompaña. Aún así, conserva las mayorías en Cámara y Senado con partidos como Cambio Radical, La U, Salvación Nacional, Mira, conservadores y liberales. Incluso, tiene el apoyo de once de 16 curules de paz.
Sin embargo, hay unos cuantos congresistas disidentes de sus partidos que pueden jugar como opositores —a pesar de la posición de la bancada— o independientes. Por eso, CW revisó la posición política y el apoyo en campaña presidencial de cada congresista que estará en la corporación por los próximos cuatro años para dibujar un mapa más claro de cómo están las cuentas en el Congreso para De La Espriella.
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—Los proyectos de Abelardo que deben tramitarse en Congreso
Antes de pasar por los aliados y opositores que Abelardo tiene en Senado y Cámara, hay que entender por qué importa para el presidente contar con mayorías y un amplio margen de juego en esa corporación. Aunque De La Espriella y su equipo están convencidos de poder gobernar con decretos, hay otras de sus promesas que, de querer cumplirlas, deberán pasar sí o sí por el Congreso.
Por ejemplo, si De La Espriella quiere eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), se debe tramitar un proyecto en Congreso de ocho debates: dos vueltas por Cámara y Senado. También debe pasar por ahí una ley de competencias que defina el reparto de funciones entre la Nación y las entidades territoriales (Sistema General de Participaciones, SGP) y su contrarreforma pensional a la sancionada por el presidente Gustavo Petro.
A su vez, por el Congreso deben pasar proyectos para endurecer penas o, por ejemplo, el régimen de trabajo obligatorio para presos en megacárceles. Otras iniciativas como el desmonte de la política de Paz Total o el realineamiento de la política exterior se pueden hacer sin recurrir al legislativo. Además, De La Espriella necesita de mayorías para frenar las ocho reformas que el gobierno Petro radicó a días de dejar el poder, como su cuarta reforma tributaria, la reforma a la salud y la ley contra el fracking.
—Abelardo pisa fuerte en Senado, en medio de su guerra con el uribismo

De los 103 senadores, 52 apoyaron públicamente a De La Espriella en campaña. Por otro lado, 35 se fueron con Iván Cepeda y los otros 17 no apoyaron a nadie o, por lo menos, no lo hicieron de manera visible. De La Espriella tiene el apoyo de los 17 senadores del Centro Democrático, a pesar de iniciar peleando por la presidencia del Senado y el liderazgo de la derecha.
De los senadores uribistas, Rafael Nieto ha sido la voz más crítica. Se opuso a su posesión en una guarnición militar, criticó que “politice” la simbología militar y en entrevista con Cambio, aseguró que perdería una “guerra” contra el uribismo. Con apoyo del Pacto Histórico, el uribista Honorio Henríquez le ganó la Presidencia del Senado a Alfredo Deluque, senador de La U impulsado por el gobierno de Abelardo.
El expresidente Álvaro Uribe convocó a su bancada a “atacar al tigre” como una colmena de abejas. Según Uribe, De La Espriella busca debilitar al Centro Democrático para posicionar a Salvación Nacional o incluso, su movimiento “Defensores de la Patria”, como el partido más grande y fuerte de la derecha. Esa teoría la han copiado algunos, como Nieto y la excandidata Paloma Valencia. Aún así, Abelardo conserva el apoyo del uribismo, una colectividad convencida de que hay que fortalecer la derecha para frenar el regreso de la izquierda en el futuro.
Además de esta bancada, De La Espriella tiene de su lado a los siete senadores de Cambio Radical; partido clave para su triunfo. Un ala importante de Cambio Radical es controlada por la casa Char, la más poderosa del Caribe, que cantó su apoyo a Abelardo desde campaña. Los Char tienen dos senadores: Selmen Arana y Gonzalo Baute. Además, con su idea de descentralizar el país, Abelardo anunció que Barranquilla será capital alterna y una de sus sedes de despacho. De La Espriella también consintió a ese partido y a los Char designando a Elsa Noguera, exgobernadora del Atlántico, como su ministra de Vivienda.
También tiene de aliados a los tres senadores del Mira, el partido cristiano, y a seis de los ocho de La U. De este último partido, Antonio Correa apoyó a Iván Cepeda y es una voz crítica de De La Espriella. El condenado Jhon Moises Besaile, no ha hecho pública su postura. De La U, ha recibido el apoyo del dilianismo, aunque en primera vuelta no acompañó a De La Espriella. Ahora, la gobernadora Dilian F. Toro se ha mostrado como una aliada de Abelardo e incluso festejó su posesión en Cali.
Por otro lado, seis de 13 liberales apoyaron a De La Espriella en segunda vuelta, luego de que su jefe, César Gaviria, les diera libertad. A su favor tiene a los senadores Leonardo Gallego, Óscar Sánchez, Héctor Olimpo Espinosa, Fabio Amín, Santiago Montoya y al expresidente del Senado que repite curul, Lidio García. Mientras tanto, la senadora María Eugenia Lopera se movió a favor de Cepeda e incluso Abelardo la acusó de supuestamente comprar votos en Antioquia. Lopera apoyó las reformas del gobierno Petro, quien incluso la felicitó por dar el salto de la Cámara al Senado.
Y el Partido Conservador, aunque se declaró de gobierno, también tiene unos cuantos senadores disidentes. De los 10 senadores, cuatro se mantuvieron neutrales. Aún así, entran a ser de la bancada oficialista. Y de los verdes, quienes apoyaron a Cepeda en campaña, solo el senador Jonathan ‘JP’ Hernández entra como aliado de Abelardo. Aún así, hubo polémica por el apoyo del senador Juan Carlos Rúa (conocido como ‘elefante blanco’) a la proposición que pedía trasladar el Congreso al Cauca para la posesión de Abelardo.
La senadora del Nuevo Liberalismo, María Lucía Villalba, también entra como aliada de Abelardo. Aunque en campaña no apoyó a nadie, es crítica del gobierno saliente de Gustavo Petro. Villalba fue consejera del expresidente Iván Duque y jefa de gabinete del alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien le ha hecho guiños a De La Espriella. Como reveló La Silla Vacía, la Alcaldía local de Suba le amarró votos a través de contratistas.
En el Senado, la bancada más grande de oposición es la del Pacto Histórico, con 26 curules. También está la senadora Martha Peralta, del Mais; Jesús Cuasapud, curul indígena de Aico; y la senadora Jennifer Pedraza, de Dignidad y Compromiso, el partido del excandidato Sergio Fajardo. Aunque Pedraza ha sido crítica del gobierno Petro, en campaña apoyó a Cepeda. Como opositora, buscó discutir una proposición suya para impedir que De La Espriella se posesionara en una guarnición militar.
—En Cámara, De La Espriella también conserva numerosos aliados

En las cuentas hechas por CW, De La Espriella entra con 99 representantes aliados; 62 opositores y 22 independientes. Básicamente, el juego en la Cámara con los partidos políticos es el mismo que en el Senado.
Abelardo cuenta con el apoyo de los 30 representantes del Centro Democrático; de los 12 de Cambio Radical; de los dos de Colombia Renaciente y de los otros dos de Creemos, el partido del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez; y de los dos del Nuevo Liberalismo. También tiene de su lado a Carol Borda, la representante por Bogotá de Salvación Nacional y quien radicó la proposición para trasladar al Congreso a Cali para la posesión de De La Espriella.
De los 20 representantes conservadores, solo dos no son aliados de Abelardo: Ape Cuello, del Cesar; y Jorge Quevedo, de Cundinamarca. Cuello conservó poder en el gobierno Petro. La exministra de Deporte, Patricia Duque, fue su cuota política. Además, votó a favor de las reformas sociales y fue clave para su aprobación en la Cámara. Quevedo, por ejemplo, fue ponente de la reforma pensional y facilitó el quórum para la reforma a la salud. En la Cámara, De La Espriella tendrá manejo porque Nicolás Barguil será su presidente hasta el otro año.

En la bancada liberal, Abelardo juega con nueve representantes aliados, tres opositores y once independientes. Al igual que los conservadores, los liberales tienden a ser bancada de gobierno sin importar la posición ideológica del gobierno de turno. Sin embargo, hasta ahora no hay una directriz clara de su director, el expresidente César Gaviria. En La U, tiene diez aliados y tres que pueden ser independientes. Entre sus aliados está Luis Alfonso Chávez, representante del Valle cercano a Jorge y Julián Caicedo, cuñado y esposo —respectivamente— de la gobernadora Dilian F. Toro.
La única curul del Mira, Diana Maritza Álvarez, también es aliada de De La Espriella. De ese lado también está Wisner Sandoval, una de las dos curules afro de la Cámara. Sandoval fue avalado por el Partido Demócrata y es ficha del exsenador condenado por corrupción, Eduardo Pulgar. Esa segunda curul está siendo peleada por el movimiento Libres, del Consejo Comunitario El Naranjo, la lista más votada para la circunscripción afro. La otra curul afro, ocupada por Óscar Benavides —de Libres— es oposición.
Los 41 representantes del Pacto Histórico son opositores; junto a la curul de estatuto de oposición ocupada por Aída Quilcué, exfórmula vicepresidencial de Iván Cepeda. También la curul indígena ocupada por Linderman Andrada y Orlando Rayo, del Mais. De las cinco curules de paz que no apoyan a De La Espriella, cuatro son oposición: Esneyder Gómez, Edinson Rodríguez, Nixon Perdomo y Arnulfo Mina. La curul de paz por Arauca, Karen Manrique, no expresó su apoyo a ningún candidato, pero su futuro en la Cámara está en vilo. Manrique está presa en el marco del caso de corrupción de la Ungrd.
A su vez, los ocho representantes del partido Verde también son oposición, particularmente Santiago Osorio, representante por Caldas cercano al Pacto Histórico. También Jaime Raúl Salamanca, expresidente del Senado aliado a la izquierda y cercano al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, quien fue beneficiado de burocracia en el gobierno Petro.
Por último, otros representantes que jugarán como independientes son Manuel Correa y Oscar Espinosa, de la Alianza Social Independiente (ASI); Daniel Felipe Bernal, del Partido Demócrata, Elizabeth Molina, de la Alianza Democrática Amplia (ADA) y Alejandro de la Ossa, de La Fuerza, el partido de Roy Barreras.
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